¡Las Naciones Unidas deben dejar de desertar del conflicto del Sáhara Occidental!

En octubre de 2020, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas discutirá la renovación de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) por 47a vez desde su creación en 1991. Es la única operación de paz activa de la ONU creada después del final del Guerra Fría sin un mandato de derechos humanos y, por lo tanto, no puede monitorear las violaciones ni en el territorio del Sahara Occidental ni en los campos de refugiados en Argelia. También está por cumplir con el propósito para el que se ha establecido; permitir que el pueblo saharaui se exprese sobre su futuro político a través de un referéndum, como le corresponde en virtud del derecho internacional.

El Sáhara Occidental ha estado en la lista de las Naciones Unidas de territorios no autónomos por descolonizar durante casi 60 años. También ha sido la única sin una Potencia Administradora incluida en la lista, obligada en virtud de la Carta de las Naciones Unidas a llevar a los pueblos de esos Territorios a una plena autonomía de gobierno, desde que España renunció a su deber hace 44 años. El pueblo del Sáhara Occidental ha estado esperando un referéndum durante casi 30 años desde que se desplegó la MINURSO con ese mismo propósito. Además, no se ha nombrado ningún nuevo Enviado Personal desde que su último titular de mandato, el ex presidente alemán Horst Kohler, dimitió en mayo de 2019. En este contexto, ¿Cómo no puede el pueblo saharaui sentirse abandonado por la ONU y la comunidad internacional cuando las resoluciones de la ONU siguen reafirmando su derecho inalienable a la autodeterminación? ¿Cuánto tiempo más puede esperar un pueblo que vive bajo ocupación y en duras condiciones en los campos de refugiados a que la ONU haga su trabajo?

Exigimos que la ONU no olvide al pueblo del Sáhara Occidental, el compromiso que tiene con él y la comunidad internacional y la razón misma por la que fue creado. Nosotros:

– Solicitar a los Estados miembros de la ONU que exijan el nombramiento inmediato de un Enviado Personal al Secretario General para el Sáhara Occidental con el fin de reactivar las negociaciones entre Marruecos y el Frente POLISARIO, el representante del pueblo saharaui reconocido por la ONU;

– Solicitar a los Estados miembros de la ONU que insistan en la inclusión de los derechos humanos dentro del mandato de la MINURSO, lo que permitiría, entre otros, un monitoreo imparcial e independiente de los derechos humanos en el territorio y exigir responsabilidades a los autores de violaciones de derechos humanos;

– Exigir que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y los procedimientos especiales pertinentes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU realicen una visita al territorio y los campos de refugiados para evaluar la situación actual;

– Exigir al CICR que visite a los presos políticos saharauis detenidos en las cárceles marroquíes por el único motivo de que protestaban pacíficamente para defender su derecho inalienable a la autodeterminación.

El derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos son la base de cualquier proceso de descolonización legítimo y pacífico. En última instancia, las operaciones de paz de la ONU deben salvaguardar un derecho humano fundamental, el derecho a la paz, del que se deriva el resto de los derechos humanos fundamentales según la resolución A / 71/189 de la Asamblea General de la ONU adoptada el 19 de diciembre de 2016. Es lógico que incorporan, de forma explícita o no, mecanismos de vigilancia de los derechos humanos. El Sáhara Occidental debe dejar de ser el punto ciego de los derechos humanos de la ONU; los derechos humanos deben ser monitoreados, protegidos y promovidos!

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