En supermercados, prevención de trabajadores y clientes para evitar contagios por covid-19

Prevención de riesgos en supermercados frente al coronavirus covid-19: barreras de protección y distancia de seguridad

Los trabajadores de supermercados y tiendas de alimentación en general han padecido, desde el inicio del estado de alarma, la incongruencia entre la realidad de su labor y las medidas de protección dispuestas para ellos. Según la más que discutible diferenciación por criterios de exposición de riesgos del Ministerio de Sanidad, este personal tiene “riesgo bajo” de contagio.

En sus centros de trabajo, no obstante, atienden cada día a decenas y hasta a cientos de personas. Además del contacto constante, las personas que trabajan en supermercados están expuestas a una elevada presión mental, tensión y sobrecarga.

A las consabidas medidas de higiene y desinfección para todas las personas, trabajen o no, los supermercados suman desinfecciones diarias suplementarias. En ocasiones, estas se dan a mitad de jornada, con un cierre a mediodía.

Medidas preventivas para proteger a quienes trabajan en caja y a los clientes cuando llegan a esa zona

  • Instalación de mamparas de metacrilato, para separar a trabajador y cliente.
  • Facilitar, publicitar y promover el uso del pago con tarjeta o móvil. Evita el contacto directo entre cajero y cliente, y elimina los riesgos que entraña el manipular dinero, que pasa por numerosas manos.
  • En esa zona, además de establecer en el suelo bandas que indiquen la separación obligatoria entre las personas que esperan a ser atendidas, contar con personal de seguridad que vigile y, si fuera necesario, dirija, el tránsito. Que se dé prioridad a personas mayores o con movilidad reducida o que se establezcan algunos horarios exclusivos para ellas.
  • No solo hay que mantener la distancia en la cola. También hay que esperar a que la persona que está delante de nosotros haya abandonado el inicio de la caja para depositar nosotros nuestra mercancía.
  • Aunque estén instaladas mamparas, debemos evitar charlar con la persona de caja y acercarnos a esta mampara para hacerlo: es un lugar donde podría haber acumulación de imperceptibles gotitas de clientes anteriores o dejar las nuestras. Esto aumenta las posibilidades de eventuales contagios si quien pasó antes por allí portaba el coronavirus.

Prevenir los riesgos por sobrecarga de trabajo en supermercados

La máxima afluencia a los supermercados y la necesidad de seguir al pie de la letra los protocolos en el desempeño del trabajo y en el trato con los clientes añaden una sobrecarga física y psicológica a todos los trabajadores de los supermercados.

Con la reducción de los horarios de apertura, esta tensión se ha paliado parcialmente. También con el establecimiento de aforos máximos.

Redoblar esfuerzos en formación de PRL en los nuevos retos que supone la convivencia diaria con el miedo a contagio por el coronavirus. La atención al público, que ya de por sí genera una gran carga de estrés, se ha disparado por la tensión que impera en la población en general y que se traslada a la hora de hacer la compra. Es importante dotarse de herramientas de refuerzo para saber gestionar la carga mental.

Cómo actuar como comprador para no ser una carga añadida para los trabajadores de supermercados

  • Respeta las distancias, tanto en las colas exteriores como en las de caja.
  • No te aproximes a los trabajadores, haz las consultas manteniendo las distancias.
  • En pasillos estrechos, permite el paso hasta que quede desocupado.
  • En cada sección de frescos, aunque lleves tus propios guantes, utiliza los desechables de compra sobre ellos. Úsalos en esa sección y deposítalos en los cubos de habilitados en esa misma sección al terminar de coger todos los productos e irte a otra sección.
  • Coge solo aquello que vayas a comprar, no toques productos que después coloques otra vez en las estanterías.
  • Recuerda que, por higiene, se han limitado o directamente prohibido las devoluciones en casi todos los comercios.

Y, ante todo, sé amable y paciente. La distancia no impide un “buenos días” y un “gracias” que todos los trabajadores devolverán con la misma amabilidad y gratitud.

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