El despido disciplinario

El Despido Disciplinario es aquél cuya causa se basa en una conducta imputable del trabajador constitutiva de una falta sancionable. De hecho, es la sanción más grave que puede imponer el empresario al trabajador y generalmente carece de indemnización por despido. Legalmente se establecen como conductas sancionables con el despido disciplinario las siguientes que vienen reguladas en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores:

a) Las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo.

b) La indisciplina o desobediencia en el trabajo.

c) Las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos.

d) La transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo.

e) La disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado.

f) La embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo.

g) El acoso por razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual y el acoso sexual o por razón de sexo al empresario o a las personas que trabajan en la empresa.

h) Y por causas reguladas en el convenio colectivo de aplicación.

Asimismo, los Convenios Colectivos pueden establecer más conductas que constituyan faltes muy graves sancionables con el despido disciplinario.

El Despido Disciplinario se debe comunicar mediante una carta por escrito al trabajador exponiendo de forma clara y suficiente los hechos que lo motivan y la fecha en que el despido tendrá efectos, sin perjuicio de otros requisitos formales que el Convenio Colectivo pueda exigir. (el trabajador deberá firmar copia de la misma en la que debe hacer constar la fecha en que la recibe).

Si el trabajador es representante legal de los trabajadores o delegado sindical, se abrirá un expediente contradictorio en el que deberán ser oídos tanto el trabajador afectado como los demás miembros de la representación a la que pertenezca. Y, si estuviera afiliado a un sindicato y le constare al empresario, dará audiencia previa a los delegados sindicales de la sección sindical de ese sindicato.

El trabajador dispone de 20 días hábiles (descontando sábados, domingos y festivos) a contar desde la fecha de efectos del despido para presentar demanda judicial contra el mismo, previo intento de conciliación ante la autoridad laboral. Finalmente, el despido podrá ser calificado como procedente, improcedente o nulo.

Si te encuentras ante una situación de despido no dudes en ponerte en contacto con nosotros y recuerda que tienes 20 días para demandar por lo que debes solicitar una cita previa lo antes posible para poder cumplir con los plazos.

Desde nuestro sindicato realizaremos todas las gestiones para que puedas recurrir el despido.

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