Deducción de la Vivienda Habitual en Caso de Divorcio

La deducción por inversión en vivienda se suprimió con efectos desde el 1-1-2013. Y solo los contribuyentes que adquirieron su vivienda habitual antes de dicha fecha, pueden aplicar la deducción prevista en el IRPF. Ello plantea problemas a aquellos contribuyentes que adquirieron una vivienda con su pareja antes de 2013, y que ahora, tras cesar la convivencia, adquieren el 50% que al otro correspondía. Hacienda ha venido discutiendo la aplicación de la deducción sobre el 50% adquirido ahora, después del 31-12-2012. Y esta cuestión ha sido definitivamente aclarada por el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC).

El TEAC (Tribunal Económico Administrativo)  unifica doctrina y declara que el contribuyente que en virtud de sentencia judicial de divorcio satisface la totalidad de los pagos del préstamo para la adquisición de la vivienda habitual, que en su día fue concedido conjuntamente a ambos cónyuges, y por cuya amortización venían practicando los dos antes de 1 de enero de 2013 la deducción por adquisición de vivienda habitual, tiene derecho a la aplicación de dicha deducción por la totalidad de las cantidades pagadas por tal concepto, aunque solo sea propietario del 50% de la vivienda por no haberse liquidado la sociedad de gananciales, y aunque la vivienda continúe teniendo para él y los hijos comunes, la condición de habitual como también si la vivienda tenga dicha condición para los hijos comunes y el otro progenitor.

La normativa reguladora del IRPF no contempla el supuesto en el que una sentencia judicial de divorcio ordena a uno de los ex-cónyuges hacer frente a la totalidad de los pagos por el préstamo para la adquisición de la vivienda habitual en su día concedido conjuntamente a ambos como cotitulares del inmueble, y el TEAC entiende que sí debe permitirse al ex-cónyuge que satisface la totalidad de las cuotas del préstamo hipotecario practicarse la deducción por adquisición de vivienda por la totalidad de lo pagado, aún cuando solo sea propietario del 50% de la vivienda.

Expone que una sentencia judicial de divorcio, no puede como consecuencia la limitación de la base de la deducción del ex-cónyuge cotitular del inmueble al que obliga a pagar la totalidad de las cuotas de amortización del préstamo hipotecario destinado a la adquisición de una vivienda que tiene la condición de habitual para la unidad familiar, porque entenderlo de otro modo, provocaría un enriquecimiento injusto a favor de la Administración, pues se satisfarían cantidades por la adquisición de una vivienda habitual por las que no se permitiría deducir; restringiéndose un beneficio fiscal al que tenía derecho la unidad familiar con anterioridad a la sentencia.

La realidad es que tras la sentencia de divorcio se siguen satisfaciendo en el período impositivo cantidades por la adquisición de una vivienda que tiene la condición de habitual para la unidad familiar integrada por uno de los ex-cónyuges y los hijos comunes, de forma que no se puede negar el derecho a la deducción.

Así lo avala la expresión «podrá seguir practicando esta deducción», empleada por el artículo 68.1.1º de la LIRPF, que pone de manifiesto que la posibilidad de practicar la deducción para el contribuyente que como consecuencia de la nulidad matrimonial, divorcio o separación judicial, deja de residir en la que durante la vigencia del matrimonio fue su vivienda habitual, y satisface cantidades para la adquisición de la vivienda.

A efectos de lo dispuesto en la Disposición Transitoria Decimoctava de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, en caso de extinción de un condominio sobre la vivienda habitual a partir del 1 de enero de 2013, si una de las partes obtiene el 100% de la vivienda, tendrá derecho a aplicarse el 100% de la deducción por adquisición de vivienda habitual siempre que se hubiera aplicado en un ejercicio anterior a 2013 dicha deducción en el porcentaje correspondiente a su participación en el condominio.

La deducción a practicar por la parte adquirida hasta completar el 100% del pleno dominio del inmueble tendrá como límite el importe que habría tenido derecho a deducirse desde la fecha de extinción del condominio el comunero que deja de ser titular del inmueble, si dicha extinción no hubiera tenido lugar. Ello significa que la aplicación de la deducción por adquisición de vivienda habitual en relación con la parte que se adquiere hasta completar el 100% del pleno dominio del inmueble estará en todo caso condicionada por el hecho de que el comunero que deja de ser propietario se hubiera aplicado en un ejercicio anterior a 2013 dicha deducción en el porcentaje correspondiente a su participación en el condominio y que no se le hubiera agotado a la fecha de extinción del condominio la posibilidad de seguir practicando la deducción por adquisición de vivienda habitual. Esto sucederá cuando dicho comunero hubiese solicitado, de forma individual o conjuntamente con el comunero que se hace con el 100%, un préstamo para la adquisición de la vivienda y no se encontrara totalmente amortizado a la fecha de extinción del condominio.