ESTE 28 DE ABRIL EXIJAMOS «STOP A LA PANDEMIA EN EL TRABAJO»

Este año la conmemoración del Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, está totalmente condicionada por el estallido de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. Aunque esta pandemia mundial
está afectado a toda la ciudadanía, son las personas trabajadoras quienes se encuentran en primera línea, desde USO, dentro de la iniciativa lanzada por la Confederación Sindical Internacional (CSI), nos unimos a las más de 300
organizaciones afiliadas a las CSI en 162 países y que representamos a más de 200 millones trabajadores y trabajadoras, en el homenaje a los que están exponiéndose en sus puestos de trabajo haciendo que todo funcione y para recordar a todas las personas que han muerto, enfermado o se han lesionado realizando su trabajo.
La crisis sanitaria ha puesto en evidencia las grietas y desigualdades de nuestro mercado laboral y la fragilidad y carencias del sistema preventivo. Desde el inicio de la pandemia desde USO hemos tenido que realizar múltiples denuncias, en las que ha tenido que intervenir en algunos casos la policía, y paralizaciones de actividad debido a que, a pesar de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, empresas y, en muchos casos administraciones públicas, no adoptan las mínimas medidas de prevención, ni dan los equipos de protección necesarios.

A lo largo de estos años de crisis se ha debilitado el ya de por si frágil sistema preventivo, la mayor parte de las empresas han recortado la inversión en prevención. De las que contaban con servicios propios de prevención, han
reducido personal y recursos. Desde USO denunciamos la precariedad laboral y la sobrecarga de trabajo de los técnicos del SPA que les impide realizar su labor, en condiciones de normalidad, situación que se agrava profundamente, al verse desbordados sin medios materiales, ni humanos en una crisis sanitaria como la que estamos padeciendo.
Durante los últimos años hemos denunciado, e Inspección de Trabajo ha ratificado estas denuncias en sus informes, que se está realizando prevención “sobre el papel” con la única finalidad de evitar ser sancionados. Esta situación,
unida a la precariedad laboral estructural de nuestro sistema basado en la temporalidad, suponen un grave problema social, que se ha traducido en peores condiciones de trabajo, precariedad y, desde 2013, un aumento sostenido de la
siniestralidad laboral.

 

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