LA PRIMERA JORNADA DE HUELGA DE TCP DE RYANAIR SE SALDA CON 24 VUELOS CANCELADOS Y UN SEGUIMIENTO DEL 50%

La primera jornada de huelga de tripulantes de cabina de Ryanair se saldó con 24 vuelos cancelados, por los efectos de la huelga convocada en Bélgica e Italia. En concreto, se cancelaron las conexiones de los aeropuertos de Madrid, Palma de Mallorca, Vigo, Ibiza, Sevilla, Zaragoza y Valencia con Italia así como los vuelos Palma de Mallorca-Bruselas. Más de 4.000 pasajeros se vieron afectados por estas cancelaciones.

La plantilla cumplió ayer el 100% de los servicios mínimos establecidos por el Ministerio Fomento para los vuelos con tripulación española, aunque una buena parte de ella se ha negado a cumplir tareas que no se consideran mínimas, como la venta de productos que no son de primera necesidad. En ningún momento han desatendido ni la seguridad a bordo ni la asistencia a pasajeros con necesidades especiales.

Del resto de trabajadores, y a pesar de que Ryanair los citó a todos a cumplir unos supuestos servicios mínimos como “imaginarias”, amenazando para que no ejercieran su derecho a huelga, el 50% de la plantilla la secundó. Los servicios mínimos de imaginaria, así como de guardias en casa, han sido una intoxicación de la compañía, quien, a través de correos electrónicos amenazantes, con el único fin de coartar la libertad de los trabajadores.

Durante la jornada de huelga, la Inspección de Trabajo se presentó en las bases de Lanzarote, donde se identificó a un esquirol; Tenerife Sur y Palma de Mallorca, donde se constató la situación de 27 tripulantes que se encontraban hacinados en una sala para hacer las imaginarias.

Ernesto Iglesias, responsable de Vuelo de USO Sector Aéreo, señaló ante los medios de comunicación que ayer se dieron cita en el aeropuerto de Madrid-Barajas que “no descartamos nuevas huelgas o movilizaciones, no tenemos señal de que la compañía vaya a dar marcha atrás”. En opinión de Iglesias, Ryanair es una compañía que ” se ríe de los pasajeros y de los países en los que opera” y “que aplica contratos irlandeses a trabajadores en España, lo que conlleva una serie de perjuicios”, entre ellos no contar con mutua de accidentes o asistencia médica normalizada al ser tratados como desplazados; sin baja por enfermedad; trabajando bajo amenazas de traslados si no se cumplen unos mínimos de venta a bordo; sin salario base en sus nóminas, entre otros.